
"Historia de los judíos de
Plasencia y su tierra"
[1187-1823]
CD - Libro Electrónico
Historia
de los judíos de Plasencia
Por Marciano de Hervás
Los
orígenes del judaísmo placentino están vinculados
a la fundación de la ciudad por Alfonso VIII en 1186. El 2
de enero de 1187 el monarca de Castilla concede al obispo de Ávila
la tercera parte de los impuestos de Plasencia incluido el bedinaje
de los judíos. Alfonso VIII garantiza en el fuero de la ciudad
la repoblación judía, la práctica mosaica y la
igualdad de los judíos ante la ley, con una sensible discriminación
social, económica y jurídica frente a los cristianos.
Los judíos se establecen en la Mota en cuyo lugar establecen
la judería y una sinagoga, "la mejor y más antigua
que había en toda Extremadura", muy cerca de la caballeriza
que edifica el conde de Plasencia después de 1423, al lado
del actual Palacio de Mirabel.
En 1217 el pontífice Honorio III prescribe el uso obligatorio
de una señal o distintivo en la ropa de los judíos placentinos
para diferenciarles de los cristianos, pero Fernando III intercede
ante el pontífice porque la medida discriminatoria entorpece
su política colonizadora suspendiendo la medida en 1219.
De las cuatro aljamas que habitan en la diócesis a fines del
siglo XIII, establecidas en Plasencia, Béjar, Medellín
y Trujillo, es la placentina la más poderosa económicamente
sin alcanzar el desarrollo demográfico de las grandes aljamas
urbanas de Castilla. La aljama de Plasencia goza de autonomía
jurídica para celebrar sus pleitos civiles y criminales entre
judíos en un tribunal exclusivamente judío (en hebreo,
bet-din) administrando justicia según las leyes de la Torá.
En cambio, los juicios mixtos se resuelven en un tribunal de arbitraje
formado por un juez judío y otro cristiano que se reúnen
en el atrio de la iglesia de San Nicolás.
La situación jurídica de los judíos experimenta
notables cambios a fines del siglo XIII. En esta época de crisis
se proyectan las súplicas de las ciudades de Castilla y de
los procuradores de Plasencia a los reyes para alejar a los judíos
de los cargos públicos, cuyas peticiones derivan de intereses
sociales, económicos y políticos antes que religiosos.
En los siglos XIII y XIV los judíos residen en la Mota pero
también en otros lugares de la ciudad como la Plaza Mayor,
calle Don Marcos (hoy Santa Isabel), Rúa Zapatería y
Trujillo. Los conflictos antijudíos que asolan a las aljamas
de Castilla salpican también a la comunidad judía de
Plasencia. En 1412 el concejo establece en la Mota una judería
cerrada y apartada del trato de los cristianos, levantándose
una cerca desde la Puerta de Coria hasta las casas grandes de Tel
Díaz -en cuyo lugar construyen los Zúñiga su
palacio- con un postigo de acceso a la judería. En su interior
residen las familias Abençur, Aloya, Abenhabibe, Abonamín,
Castaño, Daça, Haranón y Pardo, entre otras.
Hacia 1420 los judíos abandonan el apartamiento cerrado de
la Mota estableciéndose en los cantones de la Plaza Mayor y
la Rúa Zapatería en casas que alquilan al cabildo mayor,
compartiendo el espacio urbano con miembros de la nobleza y de la
administración civil.
El converso don Gonzalo García de Santa María, hijo
del que fuera rabino de Burgos don Selomó ha-Leví, es
obispo de Plasencia de 1425 a 1448 desplazándose a la ciudad
con canónigos familiares de su círculo de confianza,
que sitúa en los puestos claves de la catedral. En este tiempo,
el poder civil, regentado por los Carvajal, y el religioso, controlado
por los familiares conversos de los Santa María, viven una
luna de miel.
Hacia 1439 la comunidad judía atraviesa un período de
crisis que motiva en la corona la reducción de impuestos. Sin
embargo, el judaísmo placentino cobra vitalidad durante el
señorío de los Zúñiga (1442-1488).
De los bienes comunitarios de los judíos sabemos que en la
Plaza de San Nicolás, enfrente de la iglesia parroquial, está
la cofradía de los judíos que limita con una casa del
cabildo mayor, que fue destruida para hacer una fuente, y con la cerca
de la Mota enfrente de la casa de la cocina del conde Zúñiga.
El cementerio judío viejo y nuevo se halla en el Berrocal pero
no ocupa toda la zona. En mayo de 1492 los judíos venden el
cementerio al deán Diego de Jerez "con toda la piedra
e cantería que en ellos está e en cada uno dellos labrada
y por labrar, asy sobre las sepolturas e enterramientos". Pero
en noviembre los RRCC. contravienen la venta donando al convento de
San Vicente "la pyedra e ladrillo que en el onsaryo e enterramiento
de los judíos de la dicha çibdad de Plazençia
estoviere para la obra de la yglesia del dicho monesterio que agora
se fase".

La confiscación por los condes de Plasencia de la sinagoga
y judería de la Mota para ampliar las dependencias de su palacio
-hoy de Mirabel- y del convento de San Vicente Ferrer -hoy Parador
Nacional de Turismo- en 1477, y el apartamiento judío decretado
en la ley de Cortes de 1480 determinan la construcción de una
segunda sinagoga y judería en los solares de Algeciras, propiedad
de la familia Carvajal, en la calle Trujillo. La sinagoga se construye
en el solar ocupado actualmente por el palacio de los Carvajal, convertida
en iglesia de Santa Isabel en 1494, y quemada en la Guerra de los
Comuneros en 1521.
En cuanto a la estructura socioeconómica de la aljama está
sustentada por las actividades laborales de los judíos albardero,
carnicero, cirujano, herrero, jubetero, médico, platero, sastre,
trapero, tundidor, zapatero y arrendador de impuestos fiscales, entre
otros. Los judíos de la aljama de Plasencia predominan sobre
los cristianos en las subastas de las pujas de las rentas de las alcabalas
y tercias de la familia Zúñiga entre los años
de 1454 y 1488, pero esto no significa que controlen el sistema fiscal.
Hay un colectivo judío que alterna sus labores profesionales
con el ejercicio del arrendamiento de las rentas fiscales como complemento
económico familiar, en cuyo papel intervienen rabinos, traperos,
tundidores, jubeteros y sastres.
Los judíos arriendan al cabildo mayor de Plasencia viñedos
en la dehesa "El Caballo", en el vado de San Juan, en el
Cabezo y cerca del "charco del río donde turgen el lino".
Pero también hay propietarios de terrenos, como don Abraham
el mozo, Isaque Molho y don Yuçé Castaño.
A finales de octubre de 1488 la corona se anexiona la ciudad y tierra
de Plasencia nombrando a don Yuçé Abrabanel arrendador
de las rentas de la ciudad, que se instala con su familia. Dos años
después estallan los conflictos entre cristianos y judíos,
latentes en la ciudad desde comienzos del siglo XIII. Regidores, caballeros,
escuderos y hombres buenos de Plasencia pretenden desplazarles de
la judería de la calle Trujillo, alegando que el apartamiento
no respeta la ley de Toledo de 1480. Asimismo la ciudad quiere apoderarse
de la sinagoga y las casas de la judería temiendo los judíos
por la seguridad de sus vidas. Y el licenciado Segura comete vejaciones
contra los judíos que ataja la corona tomándoles bajo
su protección.
En 1492 la organización de la aljama está integrada
por los jueces o dayyanes que juzgan las demandas según la
Torá, el escribano rabí Abrahán, los veedores
don Yuçá Caçes, su hijo rabí Mosé
Caçes, don Isay Pachen y Abrahán Aruso, un tesorero,
un samas, un rabino dedicado a la enseñanza de la Torá,
etc.
Decretado el edicto de expulsión, los judíos placentinos
malvenden sus propiedades a terceras personas exiliándose en
Portugal. Algunos regresan a la ciudad convirtiéndose al cristianismo
entre los años de 1493 y 1494 como Simuel Alegre, Mosé
Cohén, Don Mayr, etc., tomando los apellidos Chamizo, González,
Gutiérrez, López, de Paz, Pérez, Plasencia, Tapia,
Vargas, etc. Algunos de éstos conversos judaizan en secreto
como el médico Tomás de Paz.
Resumen
del libro
Historia
de los judíos de Plasencia y su tierra aborda el estudio de
los orígenes del judaísmo en la ciudad del Jerte en
1186, la situación jurídica de los judíos, las
instituciones comunales de la sinagoga, cofradía y necrópolis,
los apartamientos de la Mota en 1412 y de la calle Trujillo en 1480,
la estructura socioeconómica de la aljama, la vida del obispo
converso don Gonzalo García de Santa María y sus familiares
(1425-1448), las comunidades judías de la tierra y señoríos
de Plasencia, el exilio forzoso en 1492, el retorno en 1493, los conversos
judaizantes, las actividades de la Inquisición desde 1487 y
la imposición de los estatutos de limpieza de sangre en las
instituciones laicas, docentes y eclesiásticas de la ciudad
para impedir la integración de los conversos en el mundo cristiano.