· HERVÁS
EN SU ENTORNO HISTORICO
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LOS JUDÍOS DE HERVÁS
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PASEANDO POR EL PATRIMÓNIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
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EL MONTE CASTAÑAR Y LA ERMITA DE SAN ANDRÉS
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UN POCO DE GASTRONOMÍA PARA ABRIR
BOCA
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VÍAS DE ACCESO Y RUTAS ALTERNATIVAS
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HERVÁS EN SU ENTORNO HISTORICO
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Alfonso
VIII funda Hervás en el territorio de Castilla durante la reconquista
cristiana a fines del s. XII. El monarca castellano cede el solar a
la Orden militar del Temple que edifica una ermita junto al río
y puente de Santihervás bajo la advocación de los mártires
templarios San Gervasio, de cuyo patronímico deriva Santihervás,
y San Protasio, patronos de la localidad hasta el s. XVIII.
Expulsados los templarios a principios del s. XIII, Hervás vuelve
a la Corona que construye un castillo, la iglesia de Santa María
y el arco de la torre a la vera del río Ambroz. En torno al castillo
se origina el primer trazado urbano: la Plaza y calles del Rey, Centeneda,
Collado y Corredera. Los repobladores castellanos y gallegos participan
en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, y en 1227 en la toma de
Baeza, al mando de don Juan de Almaraz, señor de Hervás.
De la mano de la reina Violante de Aragón, Hervás se integra
en el señorío de Béjar a mediados del s. XIII.
Para garantizar la repoblación, la reina dona a los hervasenses
el monte castañar. Agricultura y ganadería son los pilares
de la economía rural.
Con el establecimento de una colonia hebrea en el pórtico del
s. XV irrumpen las actividades financiera (préstamo a interés)
y textil (venta ambulante de tejido), en torno a las cuales gira la
economía de la comunidad conversa y el desarrollo urbano del
siglo XVII, con la construcción de la Plaza de la Corredera,
las calles Vedelejos, Fragua (hoy Pizarro), y la acomodación
de las ordenes monacales trinitaria y franciscana.
La construcción de una fábrica textil por Juan López
en 1716 sienta las bases de la economía rural de los siglos XVIII
y XIX articulada en la manufactura de tejido y las labores agrícola
y ganadera, cuyas diferencias sociales promueven las primeras huelgas
obreras del textil en el albor del s. XX.
Con la concesión del privilegio de villazgo en 1816 Hervás
culmina su anhelada autonomía del consistorio de Béjar.
La reordenación administrativa de 1823 traslada la villa a la
provincia de Cáceres asumiendo la capitalidad del partido judicial
y el juzgado de primera instancia en 1868. El ferrocarríl y el
trazado viario moderniza la villa en el umbral del siglo XIX, sustentada
en una economía industrial del mueble, agricultura (cereza y
aceituna) y chacinería, complementada en nuestros días
con el sector servicios y artesanía.

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Entre
los principales atractivos patrimoniales histórico-culturales
de Hervás se cuentan los edificios comunitarios hebreos. Un paseo
por las angostas e irregulares callejas de la calle Abajo, con su arquitectura
popular entramada de madera y castaño relleno de adobe, le permitirá
saborear la herencia cultural hebrea.
La comunidad hebrea de Hervás se establece en las primeras décadas
del siglo XV procedente de las aljamas diezmadas de Andalucía
y Castilla. Judíos y cristianos conviven en armonía compartiendo
en régimen de tolerancia las calles del Collado, Corredera -hoy,
Relator González- y la Plaza, donde iniciamos el viaje cultural.
Como complemento informativo, de camino le recomendamos visitar la exposición
"El legado judío de Hervás", ilustrada con reproducciones
documentales de la época, dibujos, mapas urbanos y alzado de
los edificios comunales hebreos, y objetos de uso cotidiano, sita en
Artesanía "Lagar", Rincón de Don Benito núm.
10.
A la derecha del caño de tío Julián nace la calle
de la Amistad Judeo-Cristiana. En la casa número 15 está
el lagar comunal donde los judíos elaboraban el vino kosher,
con su bodega y granero. Después de 1492 la vivienda fue propiedad
de una cofradía conversa, de ahí el tradicional nombre
"casa de la cofradía". La comunidad hebrea estaba integrada
por unas 45 personas o cabezas de familias, entre otras los Cohen, Escapa,
Mahejar, Orabuena, Salvadiel y Zarco.
Sugerimos caminar por el exterior de la corrala judía configurada
por ésta calle, la del Vado y la estrecha "calleja de los
cofrades". En la calle Rabilero número 19 la tradición
emplaza la sinagoga de rabí Simuel. No olvide transitar por las
traseras de la calle Vado, a la vera del Ambroz, junto al puente de
la Fuente Chiquita, donde el rumor de la aguas se confunde con el traqueteo
de los viejos telares artesanales hebreos, ya desaparecidos. También
se dedican los judíos al préstamo, compra-venta de tejidos,
sastrería, pañería y arrendamiento de las rentas
del duque de Béjar. También tenían en propiedad
tierras de viñedos.
Al menos, la mitad de los hebreos se exilian a raíz del edicto
expulsorio e 1492 sin poder liquidar sus bienes porque el duque Álvaro
II, señor de la villa y tierra de Béjar, les prohibe su
venta. Casas, viñedos y sinagoga quedan a merced del latrocinio.
Los hijos de Jaco Hamiz cambian su casa por un burro. Ça Cohen
malvende su vivienda por 2.300 maravedís cuyo precio era de 14.000
mrs. No obstante, los judíos exiliados entregan a los judeoconversos
un cuerpo de hacienda: casas, viñedos y dinero en metálico
para afrontar el porvenir. Algunos judíos tornan al poblado en
1494 convirtiéndose previamente al cristianismo.
Las calles Moral y Sinagoga con sus balcones floreados ponen una nota
romántica a nuestro paseo camino de la calle Cuestecilla.

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PASEANDO POR EL PATRIMÓNIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
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Declarado
conjunto histórico-artístico en 1971, Hervás muestra
al viajero sus joyas patrimoniales desplegadas en un abanico de edificios
de envergadura cuyo visita ofertamos paseando al ritmo de nuestra gente.
En la entrada a Hervás por el desvío de Las Cañadas,
encrucijada del cordel ganadero y la Vía romana de la Plata,
encuentra un monolito pétreo con inscripciones conmemorativas
en la rotonda de la Plaza del Rollo, emblema de su villazgo. Caminando
por la calle Gabriel y Galán hallará seis fustes de granito
con relieves historiados procedentes de la derruida ermita templaria
de San Gervasio.
En la ajardinada Plaza de González Fiori se extiende la antigua
enfermería de los religiosos franciscano construida por don Juan
Manuel II, duque de Béjar (1722-1734) para sanar a los monjes
enfermos de los conventos franciscanos de Abadía, Béjar
y Plasencia. El duque aportó 30.000 reales, el concejo 1.500
y la duquesa la imagen de san Antonio de Padua. Desde 1873 es la sede
del Ayuntamiento y ahora también de la Policia Municipal.
El Museo Pérez Comendador-Leroux abre sus puertas en la calle
Asensio Neila ubicado en el palacio de los Dávila, edificio dieciochesco
de composición clásica convertido en Museo y Jardín
en 1986. El fondo es el legado realizado por Roger Lecourtier formado
por más de 600 obras, entre esculturas de Pérez Comendador
y trabajos pictóricos de su mujer Magdalena Leroux. Las obras
se distribuyen cronológicamente en siete salas de exhibición
permanente, en las que se puede descubrir los pasos del proceso escultórico.
Cuenta también con otras salas dedicadas a actividades: talleres,
exposiciones, conferencias, Aula de Música, conciertos, etc.
En el Museo está también la Biblioteca Pública
"Agustín Arrojo Muñoz". Consultar horario de
visita.
Muy cerca está la Plaza de la Correreda con el soniquete de sus
caños y la sombrilla de sus soportales, patio lúdico y
comercial. La comercial calle de Relator González le conduce
a la recoleta Plaza, patio de comedias y novilladas taurinas en el siglo
XVI que hoy dedica una lápida conmemorativa a don Miguel de Unamuno,
abriendo sus brazos a la calle Subida al Castillo, acceso porticado
al iluminado mirador natural de la iglesia de Santa María, con
su torre y castillo, de visita obligada para los paseantes nocturnos.
La iglesia de Santa María y el arco de la torre es obra del s.
XIII. Simón de Pereda construye la majestuosa portada de cantería
(1596). En el interior contemplamos el altar mayor con la imagen de
la Asunción de las Aguas Vivas y las diminutas efigies de san
Gervasio y san Protasio. A la derecha, la capilla de Nuestra Señora
de las Angustias (1723) con el altar de san Antonio de Padua y la Quinta
Angustia. Al lado del evangelio la capilla de la virgen del Rosario
(1636), todas ellas construidas por las cofradías.
Desde la calle Maxedo o Rincón de Don Benito comunica con la
enrollada calle Abajo, uno de los acceso naturales a los enclaves hebreos,
que concluye en el puente medieval de la Fuente Chiquita, semillero
de mitos y leyendas que le contarán los mayores. Empinado en
el pretil del puente resiste impasible la egregia escultura yacente
de don Alonso Sánchez, de fines del s. XIV. Un paseo por los
enclaves hebreos, recogida en otra de nuestras propuestas históricas,
le conduce hasta la calle Cuestecilla. Aspire la atmósfera medieval
de sus calles y suba sin prisas camino de la Plaza del Convento.
En 1654 doña María López Burgalés y su hijo
Bernardo López de Hontiveros, descendientes de judíos,
fundan el convento de los religiosos trinitarios, que en su primera
fase constaba de una capilla y 10 habitaciones, el edificio que será
rehabilitado como Hospedería en breves fechas. En 1682 se construyó
una segunda iglesia, la actual parroquia de San Juan Bautista, que concluye
sus obras en 1692. Los trinitarios -cristianos viejos- no hicieron buenas
migas con los sacerdotes de Santa María -cristiano nuevos- por
motivos religiosos y por causa de la rivalidad por conquistar el corazón
de los parroquianos sucediéndose innumerables pleitos y disenciones.
El retablo mayor está formado por la Trinidad coronando a la
virgen con santa Inés y santa Catalina, debajo el ángel
redentor de cautivos y en el inferior san Juan Bautista flanqueado por
san Félix de Valois y san Juan de Mata.
En el colateral del evangelio el altar de Nuestra Señora de Gracia
y de Santa Teresa. En el de la epístola el altar de san Agustín
y san José, y enfrene la capilla del cristo del Perdón
con su leyenda del milagro sudorífico. La orden trinitaria desaparece
con la supresión general de las leyes desamortizadoras de Mendízábal
de 1836, cedido al Ayuntamiento (de 1842 a 1873), y la "huerta
de los frailes" subastada.

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EL MONTE CASTAÑAR Y LA ERMITA DE SAN ANDRÉS
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La reina
Violante de Aragón, esposa de Alfonso X el Sabio, dona a Hervás
el monte castañar llamado gallego en 1277 para garatizar a los
colonos la repoblación del lugar. El monte de castaño
proporciona en los períodos de hambruna medieval alimento (castaña),
material de construcción (vigas, cuartones, tablas de madera),
combustible (leña) y artesanía (cestería, toneles,
cubas, bastones), actividades con rancio abolengo que todavía
persisten en la población.
La plaga de la tiña amenaza con la extincción del castañar
a fines del siglo XVIII y en 1893 se cierne el intento de expropiación
por efecto de las leyes desamortizadoras saliendo a subasta las 275
hectáreas de superficia arbolada, pero el concejo acogiéndose
al privilegio de donación real frenta su venta.
El bosquedal se extiende por una superficie de castaño maderable,
modalidad reboldo e injerto, y mata de roble con monte pardo de escoba,
brezo y espino blanco, en la que germina una variopinta flora y fauna
autóctona de alto valor ecológico. Fuentes, manantiales
y abrevaderos de agua potable en el cauce de los ríos Gallego
y Romanillos facilitan el tránsito viario, surcado por una diversidad
de caminos de herradura para el tránsito del ganado boyal de
la sierra y el acceso los predios inferores y castañares, y dos
coladas municipales, una camino de Jerte, otra hacia Cabezuela, que
parten al pie de la plaza de toros (principios s. XX) y ermita de San
Andrés.
La ermita
de San Andrés data del siglo XIV dedicada a san Miguel y san
Andrés, su patrono, dando cobijo a un eremita que vive de las
limosnas. En 1782 se remoza el santuario instalándose el nuevo
icono religioso, el cristo de la Salud, tallado por Alonso Requejo,
que se erigen en el nuevo patrono desplazando a los templarios san Gervasio
y san Protasio. En los alrededores de la ermita se desarrolla la plaza
de toros
los festejos las ferias (15 al 17 de agosto), la fiesta del emigrante
(segundo martes de agosto) y las fiestas patronales del cristo (14-17
de setiembre) combinado el espectáculo taurino de la plaza de
toros con la degustación de bacalao y peces fritos en los chozos
improvisados para la ocasión.

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UN POCO DE GASTRONOMÍA PARA ABRIR BOCA
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Como entremés
nuestra elaborada chacinería acompañada de zorongollo.
De segundo plato podría servirse calderillo, cochinillo o trucha,
amén de las sugerencias de los restaurantes, regado con una pitarra
o vinos de la tierra y un digestivo aguardiente.
Cazuela, pimientos rellenos, callos, lengua, bacalao rebozao, peces
fritos, rabo de cerdo como aperitivo o raciones tradicionales como propuesta
de los bares que encontraremos en nuestro relajante paseo.
Para obsequiarse por el gratificante viaje nuestra repostería
local le ofrece hornazos, perrunillas, mantecadas, tejas y roscas, y
para regalar y presumir ante los amigos nuestra artesanía.

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VÍAS DE ACCESO Y RUTAS ALTERNATIVAS
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La Vía
de la Plata, N-630, permite el acceso por carretera desde los centros
urbanos de Salamanca (95 kms.), Cáceres (110 kms.), Ávila
(120kms.), Madrid (230 kms.), Sevilla (399 kms.), Valladolid (210 kms.),
con autobuses diarios que enlazan con las principales capitales de provincia.
La carrereta C-513, que nace en Hervás, surca la serranía
de Gata facilitando el camino a dicha comarca, con ramales hacia Las
Hurdes, Coria y Portugal.
Otra de nuestras carreteras locales le permite adentrarse por el Valle
del Ambroz: la Granadilla medieval (20 kms.), el palacio de la casa
de Alba en Abadía (10Kms.), los vestigios romanos de Aldeanueva
del Camino (6 kms.), Baños de Montemayor (7 kms.) y Cáparra
(28 kms.). Y la carretera que alfombra el Puerto de Honduras camino
del Valle del Jerte (35 kms.) le abre emotivos paisajes que entrelazan
la serranía con el llano del Ambroz.
Por la carretera de La Garganta puede acceder a Candelario (25 kms.)
y los pueblos de la serranía sur de Salamanca.

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