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en Edición
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"Documentos
para la Historia de los judíos de Coria y Granadilla"
De Marciano de Hervás
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UN PASEO POR
LA JUDERÍA DE CORIA
Por Marciano de Hervás
(Fotos Martín/Torres)
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Escudo de la Inquisición,
en las "Cuatro calles"
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La ciudad extremeña
de Caurium, Coria, es una fundación romana sobre un núcleo
anterior al siglo II a. de E. C. Un sistema defensivo murado, probablemente
de época altoimperial, cierra el altozano sobre el que se desarrollan
las culturas romana, visigoda, musulmana, cristiana y judía.
De época romana es la Puerta de la Ciudad, recientemente restaurada,
en cuyo emplazamiento nos situamos para iniciar el recorrido cultural
por el universo judío de Coria.
El asentamiento de los judíos en Coria sucede en la época
de la Reconquista cristiana, en los días en que el obispo Arnaldo
II lleva a cabo una importante labor repobladora en la ciudad a finales
del siglo XII, sin descartar otras fechas o civilizaciones anteriores
como el período musulmán. A principios del siglo XIII
la repoblación judía está consolidándose
en Coria. Así, el fuero que otorga el soberano Fernando III a
la ciudad en 1227 recoge una legislación jurídica que
regula la vida de los judíos en el marco de la ciudad.
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Es
de suponer que la organización interna de la judería de
Coria tendría el mismo funcionamiento que las del resto de Castilla
y León. En esta época, los judíos caurienses constituyen
una comunidad religiosa y una corporación social autóctona
separada de la comunidad cristiana y del concejo urbano. En este sentido,
la aljama de Coria funciona como una institución jurídica
y social independiente que aglutina a todos los judíos de la
ciudad. Dicha institución elabora sus propios estatutos internos
basados en las leyes rabínicas de su tiempo, que sirven a su
vez de código civil y penal de la sociedad con funciones similares
a la del municipio cristiano.
Uno de los capítulos fundamentales de la historia de los judíos
de Coria es el espacio urbano que ocupa la judería desde los
primeros días de su asentamiento en la ciudad. En este punto,
las primeras noticias se remontan a principios del siglo XIV. En 1320-1322
Yom Tov vive en la actual calle Ancha del Rollo, extramuros de la ciudad,
al lado de la Puerta del Duque. Yom Tov es propietario de tres casas,
una tenería situada junto al río Alagón, y un viñedo
en la carretera del Guijo. Otros judíos son don Mosé Manchorro,
don Abrahán Halliello y don Mosé de Gata. A principios
del siglo XV hay familias judías, como Sentó Abeara, que
habitan en las inmediaciones de la Puerta de la Ciudad.
En la Puerta de la Ciudad nace Cuatro Calles por cuya vía urbana
continuamos el paseo cultural. En la fachada de la casa número
15 hallamos un escudo labrado con las armas de la Inquisición,
que perteneció a un familiar o comisario del Santo Oficio. El
maestrescuela don Agustín de Camargo y don Bartolomé Muñoz
fueron inquisidores de Coria en el s. XVI, y don Gaspar de Lerín
y Bracamonte en el siglo XVII. Lucas Martín de la Vega fue familiar
en el siglo XVII.
Desde Cuatro Calles tomamos la calle Albaicín, el corazón
de la judería de Coria, situada en el distrito parroquial de
la iglesia catedral de Santa María. Comprende la judería
de Coria el espacio geográfico que se extiende desde la Puerta
del Duque -en la actualidad tapiada- hasta la Puerta de la Ciudad, guarecida
por los lienzos de la muralla romana.
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c/ Albaicín

c/ Albaicín
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Plaza del Albaicín
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En
la judería de Coria -Plaza y calle del Albaicín- residen
los judíos Samuel Albelia y su mujer Oruçeti en 1459,
Yuçé Leví en 1473, Mosé Çerfaty el
mozo, Yudá de Alba y Gallego en 1491. Éstos judíos
viven en casas de su propiedad en cuya barriada también habitan
y tienen propiedades miembros del estado eclesiástico. Por tanto,
la judería de Coria es un espacio urbano abierto compartido por
judíos y cristianos.
Al lado de la judería hallamos la Plaza Mayor, residencia de
Samuel Leví en 1401, Jacob Arrueste, que vive en la "casa
del castillo" en 1438, y Çerfaty Escudero en 1481. Éstos
judíos viven en casas de alquiler propiedad del clero catedralicio.
Posiblemente en la judería de la calle Albaicín, o quizá
en la Plaza Mayor, habitan Israel Saulí, Samuel Abemele, rabí
Menahén, Jacob Arrobas, Abrahán Arruestre, Mosé
Arruestre y Samuel Arrueste, don Mosé Centeno, Abrahán
Dono, entre otros judíos.
En la comunidad judía se desarrollan las actividades laborales
básicas para atender sus necesidades públicas y privadas.
Entre las profesiones desempeñadas por los judíos de Coria
conocemos los oficios del tornero Yom Tov, el platero Samuel Leví,
el sastre converso Rodrigo Álvarez, los arrendadores y recaudadores
de impuestos de la corona, nobleza e iglesia Jacob Arrobas, Mosé
Abendino, Israel Saulí, Yuçé Leví y Vidales
Cohén.
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Entre los años
de 1473 y 1478 Jacob Arrobas desempeña una labor fundamental
en la contratación demateriales
de construcción y otros asuntos financieros y administrativos
relacionados con el castillo de los duques de Alba, situado al pie de
la Puerta de San Francisco o del Rollo, cuya obra dirige el cantero
Juan Carrera.
Los judíos de Coria tienen una serie de instituciones comunitarias
necesarias para desarrollar sin problemas su vida en el judaísmo.
Encontramos el cementerio u "onsario de los judíos"
extramuros de la ciudad en las inmediaciones del ejido comunal, saliendo
por la Puerta del Carmen en dirección al arrabal del mismo nombre.
Desde la fecha de 1464 la aljama hebrea de Coria recauda los impuestos
fiscales de los judíos que habitan en Villanueva de la Sierra
y Santa Cruz de Paniagua, cilleros del obispo de Coria.
No debían faltar en la judería de Coria otras dependencias
comunitaria como la carnicería, que expide carne kosher, alimento
apto para el consumo de acuerdo con los preceptos religiosos del judaísmo,
la panadería, una cofradía o sociedad de beneficencia
a imitación de las cristianas, el tribunal rabínico (en
hebreo, bet-dín), que podría situarse en la sinagoga,
así como la escuela religiosa para los niños, etc.
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Entrada de la Sinagoga desde la Plaza de San Juan.
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Lateral de la Sinagoga
desde la c/ de Alonso Díaz |
Desde la Plaza Mayor
tomamos por la calle Toril siguiendo el edificio del Museo de la Cárcel
Real, visita obligada para el conocimiento de la historia y costumbres
de la ciudad. Las colecciones de Arqueología e Historia recogen
el legado histórico y social de la ciudad. A espaldas del Museo
se extiende la recoleta Plazuela de San Juan, presidido por el olivo
de la paz, en cuyo espacio debió existir un pequeño templo
visigodo, uno de cuyos capiteles puede contemplarse en el Museo.
Estamos en la Plazuela de San Juan. En la casa número 2 encontramos
la sinagoga cuyo edificio era propiedad de la mesa capitular al menos
desde 1470. ¿Qué aspecto presenta la sinagoga? En las
Actas Capitulares del Archivo de la Catedral de Coria encontramos una
referencia específica sobre "las casas que solían
ser synoga con su corral y oliveras y pozo". A las dependencias
de la sinagoga se accede por una puerta principal que comunica con un
patio interior descubierto (en el que crecen naranjos en 1661), en el
cual hay un pozo tapiado en la actualidad. A espaldas de la vivienda
se sitúa un corral de pequeñas dimensiones en el que crecen
varios olivos.
Sobre las dimensiones, dependencias y uso del edificio sinagogal sabemos
que a mediados del siglo XVIII se compone de "dos pisos con su
corral, cavalleriza, pajar y bodega. Tiene de frentte diez y seis varas
y de fondo veintte y quatro".
Al lado de la sinagoga se encuentra "el bañadero de los
judíos" o baño ritual (en hebreo, micvé).
El baño ritual hunde sus raíces en el cumplimiento de
determinados preceptos bíblicos relacionados con la purificación
ritual e higiene de la mujer y del hombre, la menstruación, el
embarazo, las relaciones sexuales, el contacto con los cadáveres.
Para purificarse es preceptivo realizar el ritual de inmersión
en una pequeña piscina o micvé, que generalmente se encuentra
al lado de la sinagoga o en una sala subterránea situada debajo
de un corral o jardín de la casa.
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En el patio interior
de la sinagoga de Coria encontramos un pozo tapiado que posiblemente
tenía la función de suministrar agua a la piscina ritual
judía. Localizamos otros dos aljibes en el jardín de la
vivienda colindante, lo que puede servirnos para trazar una línea
demarcatoria que indice el curso de la corriente de las aguas hacia
"el bañadero de los judíos". El micvé
de la sinagoga de Coria está en una zona subterránea,
hoy tapiada, a la que se accede desde el edificio sinagogal.
En 1847 Pascual Madoz hace una breve descripción del "bañadero
judío" que refiere con estas palabras: "tiene [la sinagoga]
una sala subterránea con una fuente de agua común bastante
derruida y algunas otras casi arruinadas y se dice ser el edificio donde
tenía la sinagoga sus reuniones".
Otro ilustre
escritor que visita Coria en 1854 recoge sus impresiones en el libro
Viage por España anotando: "consérvase en ella [la
sinagoga] una sala subterránea con una fuente en el centro y
algunas otras aunque muy destruidas. Aquí se reunían para
ejercer su culto los israelitas caurienses, que ascendían el
año de 1474 a doscientos treinta [individuos]".
Con la proclamación del edicto expulsorio en 1492 toman el camino
del exilio portugués los judíos caurienses Mosé
Çerfaty, Yuçé Leví, Gallego, Yudá
de Alba y su mujer, éste último se convierte al cristianismo
en 1497 con el nombre de Diego González de Alba.
La ciudad de Coria, mestizaje de culturas, no es ajena a la problemática
de los criptojudíos (cristianos nuevos que practican en secreto
la religión de Moisés). El cristiano nuevo Rodrigo Álvarez,
de profesión sastre, es condenado por la Inquisición de
Llerena posiblemente acusado del delito de judaísmo en una fecha
anterior a 1504.
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Jacob Arrovas trabajó
en el castillo del duque de Alba en 1477 |
Pedidos:
Museo de la Cárcel Real
C/ de las Monjas, 2
10800 CORIA (Cáceres)
Tfno: 927 50 80 29
Fax: 927 50 81 32
e-mail: carcelreal@coria.org
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Más
información en el libro del mismo autor:
"Documentos para la Historia de los judíos de Coria y Granadilla",
(Ayuntamiento de Coria, 1999). |